miércoles, 29 de diciembre de 2010

REFLEXIÓN NAVIDEÑA

Por Carlos Cruz

El pasado 24 de Diciembre mientras muchos al igual que yo disfrutábamos nuestra cena navideña, muchos pasaron las largas horas de la víspera de navidad, sin tener alimento que probar, si... eran ellos, los que el mundo ignora, los que humilla con miradas de desdén, a los que se les conoce como los indigentes.

Mientras le daba la primer mordida a mi pieza de pollo, un amargo sabor invadió mi garganta y mi ama, el imaginarme a tanta gente sufriendo los estragos del hambre y el frió, me hizo derramar lagrimas de impotencia y frustración conmigo mismo.

No debí quedarme con los brazos cruzados, pero ya es tarde para lamentarme, ahora debo buscar la forma de ayudar a quien pueda y no solo para este fin de año. Todos tenemos el deber de ayudar a los que lo necesitan, nada nos asegura que un día no estemos en su lugar.

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